SATANÁS EL DIABLO ¿Espíritu o simplemente humano? I

PROLOGO DEL AUTOR

 


En agosto recién pasado, tuve la gran satisfacción de publicar mi primer libro sobre enseñanza bíblica[1]. En él, hago una revisión muy critica a varias de las doctrinas cardinales del cristianismo, demostrando solamente con la Biblia, muchos de los errores que se han cometido a lo largo de la historia en el afán de interpretar las Escrituras. He enfatizado que en ese afán se han cometido dos grandes errores: Primero, pasar por alto el trasfondo histórico del mensaje bíblico, es decir, ignorar que los escritores del canon sagrado tuvieron en sus mentes a un público especifico y, además, contemporáneo a ellos cuando redactaban sus cartas o libros; y en segundo lugar, pasar por alto el sentido gramatical del texto, haciendo que términos como: ya es el último tiempo; He aquí, vengo pronto; porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará; …nosotros, a quienes han alcanzado el fin de los siglos; De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca; entre muchas otras expresiones, tengan hoy el mismo carácter de relevancia que tuvieron para quienes fueron sus destinatarios originales.

     Otro de los aspectos que toca mi libro, tiene que ver con los mitos dentro del cristianismo[2], mitos que finalmente constituyen  sus grandes doctrinas o confesiones de fe. Entre ellos se encuentra, el que considero uno de los más enraizados en la cultura religiosa,  la creencia en un ángel rebelde a quien Dios convirtió en un monstruo muy temible y abominable, y que de acuerdo con la creencia, aún tiene poder para destruir al hombre; Satanás el diablo.

     He hecho una revisión muy responsable al trabajo que presento a continuación, advirtiendo que la Biblia contiene  evidencias muy claras, las cuales desmienten la idea de un diablo personal merodeando la tierra, y a quien se le responsabiliza del mal existente en el mundo. Tales evidencias deben considerarse, imprescindibles, al momento de querer interpretar aquellos pasajes oscuros en donde pareciera insinuarse la existencia de un enemigo literal. La principal evidencia bíblica que desmorona la doctrina sobre demonios tomando control en la vida de los hombres e induciéndolos al pecado, son principalmente las declaraciones del propio Jesús:

Mt. 15:19  Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Lc. 6:45  El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Pablo atribuyó sus malas acciones al pecado que estaba  dentro de él, y no a un espíritu malo que lo provocaba desde afuera. O sea, para el apóstol su gran enemigo lo constituía su propia naturaleza pecadora.

18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (Rom.7:18-20)

     Al sostener una Escatología Realizada, es decir, al creer que todo ya ha sido consumado, que no quedan más profecías bíblicas por cumplirse, se debe dar por sentado que Satanás, haya sido lo que haya sido, ya no existe más, y por lo tanto, como muy bien escribiera el Dr. Milton S. Terry (1840-1914) en su gran obra “Hermenéutica”, al hacer su análisis a los últimos capítulos de Apocalipsis, y concluyendo que todo aquello que Juan había visto y escrito simbólicamente se había cumplido en el primer siglo, y que por lo tanto, después de la caída del judaísmo y el surgimiento del cristianismo al mundo; desde aquel entonces no puede presentarse ningún caso de posesión demoniaca bien comprobado.[3]

     No es mi intención ignorar ciegamente aquellos pasajes que aluden a Satanás y los demonios, especialmente en el Nuevo Testamento, sino apelar a la razón y al sano juicio de cada persona que lea esta obra, e incitarlo a investigar más profundamente sobre el verdadero sentido que tiene dicha terminología en la Biblia. Preguntarse, por ejemplo: ¿Por qué Jesús nunca se refirió a Satanás como el responsable del mal en el mundo? o ¿Por qué el Antiguo Testamento no lo presenta como el gran enemigo de Dios?

     Mi llamado es a que no se deje influenciar por la enseñanza preconcebida sobre el supuesto autor intelectual del pecado, sino vea la Escritura en su contexto global. Ella es tan clara y concluyente al presentar la correcta Teología sobre el bien y el mal en el mundo. Observe estos dos pasajes a continuación:

Deuteronomio 32:39

Ved ahora que yo, yo soy,

Y no hay dioses conmigo;

Yo hago morir, y yo hago vivir;

Yo hiero, y yo sano;

Y no hay quien pueda librar de mi mano.

Isaías 45:5-7

5Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, 

6para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, 

7que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.

     ¿Lo ha visto bien? El Dios Eterno y soberano es quien ha creado, tanto el bien como el mal. En 1Sam. 16:14  leemos lo siguiente: El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Aún Job reconoció ante su mujer, que así como se recibía el bien de parte de Dios, se recibía también el mal[4]; además, replicó ante el conocimiento de sus desgracias con estas palabras: Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito[5].

     Este libro le demostrará bíblicamente que ha sido Dios, y solamente Dios, quien ha estado detrás de todo lo bueno y todo lo malo que le ha acontecido al hombre desde su creación misma, y que no es como nos ha enseñado la religión, de que el mal proviene de otro dios, de un ángel caído, pero de gran poder, llamado diablo y Satanás. Los ángeles no pecan, pues, no pueden morir. Si la muerte física es la consecuencia del pecado, la doctrina sobre “los ángeles caídos” o “los ángeles pecadores”, entraría en un gran conflicto, pues, éstos deberían haber muerto. Hebreos 1:14 dice con respecto a los ángeles:

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? 

     No dice que solo algunos ángeles son espíritus ministradores, sino que todos son servidores de Dios. Al decir todos, implica que no están divididos en buenos y malos, sino que todos son siervos mensajeros de Dios, y están al servicio de Dios. Nunca hubo ninguna rebelión en el cielo; eso en un garrafal error teológico y engaño religioso. La idea de ángeles caídos o pecadores, era parte de la literatura apócrifa, aun existente en los días de los apóstoles y que lamentablemente la religión la adoptó como una de sus enseñanzas más productivas. Para más detalle sobre la procedencia de la creencia en ángeles que pecaron, lea mi nota al pie de la página 31.

      Finalmente quisiera decir, si Satanás fuera aquél que el cristianismo dice que es, entonces Dios no sería aquel que la Biblia dice que es. Usted decide finalmente a quién le cree más; si a lo que dice la Biblia, o a lo que enseña la tradición religiosa.

 Eduardo Mondaca


[1] “¿ENTIENDES LO QUE LEES? La pregunta que desafía tu Teología”. Publicado por http://www.lulu.com

[2] Por mitos dentro del cristianismo, denomino todas aquellas doctrinas basadas en una confusa y equivocada interpretación de la Biblia, y las que se han enseñado y creído dentro de la iglesia desde los primeros siglos del cristianismo. Estas doctrinas son: El cielo, como morada del alma, el infierno de fuego para los perdidos, la resurrección corporal al final de los tiempos, la segunda venida de Cristo, el juicio final y la creencia en un ángel caído llamado Satanás.

[3] Hermeneutica de M.S. Terry, versión en español, págs. 290 y 291 publicado por CLIE en 1985.

[4] Job 2:10

[5] Job 1:21

Un comentario sobre “SATANÁS EL DIABLO ¿Espíritu o simplemente humano? I

  1. hermano como hago para leer este libro, siempre he tenido este mismo concepto solamnete necesito argumentos solidos para tambien pronunciarme, soy pastor apostolico te envio mi correo si me puedes enviar el libro electronicamente te lo agradezco

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