LUCIFER, EL ÁNGEL CAÍDO (Is.14 y Ez.28)

2015-05-05 11.16.30El nombre «Lucifer» posiblemente sea el término con menos fundamento bíblico que exista, para defender la posición de que éste fue el nombre que tuvo Satanás en el cielo antes de revelarse contra Dios y por lo que se identificó posteriormente como el ángel caído. Fue la Iglesia Católica quien adoptó muy temprano en sus doctrinas la idea de que Satanás o diablo fue una vez un ángel perfecto, creado por Dios, y acabado de hermosura; tomándose del pasaje de Isaías 14, en donde se narra una profecía muy clara y directa sobre la caída de uno de los reinos más poderosos e influyentes de la historia, el imperio babilónico, y su último rey —Belsasar. Leamos como dice el texto.

Isaías 14:12-20

 12¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

13Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;

14sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

15Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.

16Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;

17que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?

18Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada;

19pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.

20No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.

Éste es el primero de una serie de oráculos o profecías que se pronuncian en el libro de Isaías, acerca del fin de las potencias mundiales de aquellos días, y de las naciones que circundaban a Israel. Isaías no es el único que pronuncia esta clase de sentencias o juicios divinos, también lo hace Jeremías y Josué, como veremos más adelante. En realidad, la profecía sobre Babilonia comienza en el capítulo 13 y concluye en el verso 23 del capítulo 14. Si uno lee con una mente sana, me explico, con una mente no contaminada con la idea preconcebida de un ángel caído, puede percibir muy claramente que la profecía en sí en ningún momento alude a un ser sobrenatural, sino que exclusivamente está referida al rey de Babilonia (v.4).

El interprete común tiende a impresionarse muy fácilmente con el estilo literario del oráculo, lo cual provoca, finalmente, que se confunda en su tarea de interpretarlo. Expresiones como las que leemos en el verso 12, llenas de dramatismo y poesía, son muy propias del idioma hebreo, y las encontramos por doquier en la Biblia: «¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!»

Éste es el único versículo, en toda la Biblia, en donde pareciera que se estuviera hablando de un ángel que fue expulsado del cielo; y es justamente de esta metafórica expresión que la Iglesia romana se tomó para sustentar su doctrina sobre la preexistencia de Satanás como un ángel perfecto. Sin embargo, al leer detenidamente los versículos 12 y 13 uno puede observar como que hubiera una especie de contradicción entre las expresiones: “caíste  del  cielo” y “subiré al cielo”, lo cual hace inmediatamente absurdo suponer que aquí se esté hablando de un ángel que fue arrojado del cielo, porque para caer del cielo se necesita, primeramente, haber estado allí. Pero el verso 13 dice: “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono,…” ¿Por qué se cree que tal rebelión tuvo lugar en el cielo, donde este supuesto ángel perfecto moraba, cuando acá dice tan claro que este lucero (Lucifer) «decía en su corazón», o sea, maquinaba en su mente: «subiré al cielo»? —La verdad que aquí no existe ninguna contradicción. Lo que pasa es sencillamente que la palabra cielo, en este contexto, tiene una connotación muy diferente a la que conocemos. La expresión: «¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!» está relacionada directamente con la caída del rey de Babilonia y que al parecer se trataría de Belsasar, nieto de Nabucodonosor, y quien gobernaba Babilonia en el momento que los medos invadieron la ciudad.

Caer del cielo implica caer de la posición más alta a la que un hombre puede llegar, por eso la figura del cielo, pues para nosotros significa infinito, lo máximo; no existe nada que esté por encima del cielo. En cuanto al término “lucero”, éste no tiene ningún significado espiritual, simplemente es para complementar la figura del cielo. El lucero es la estrella más resplandeciente en el firmamento, la más sobresaliente. Para Belsasar, el cielo era la figura de su poderío y grandeza. Él se sentía como el astro más esplendoroso entre todas las estrellas; sin embargo, Dios, de allí lo bajó. También podría ser, considerando que el capítulo 13 declara sentencia sobre la ciudad imperial, que la profecía señale directamente la caída de Babilonia y no la caída de un rey. El libro de Daniel describe la majestuosidad que alcanzó Babilonia bajo el reinado de Nabucodonosor, cuya gloria y grandeza fue figurada en visión como un gran árbol, cuya copa llegaba hasta el cielo (Dn.4:20 y 22).

Es posible que la expresión «¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!» esté referida a esa grandeza alcanzada por Nabucodonosor y que fue traspasada posteriormente a sus hijos y nietos, quienes continuaron con la dinastía real hasta que Darío el medo sitió Babilonia y la sometió a esclavitud.

Es increíble cómo teólogos y exegetas bíblicos (aunque no todos, afortunadamente) no puedan conciliar el contenido de Isaías 13:1-22 y 14:1-11 con el resto del oráculo, que continúa en el verso 12 y hasta el 23 del capítulo 14. Aquí no hay ningún signo indicativo que señale que a partir del verso 12 la profecía cambia abruptamente de contexto y da paso a uno nuevo —revelar el origen de Satanás. Los defensores de esta posición, no pudiendo ignorar el indiscutible destino y cumplimiento que tuvo la profecía, han tenido que recurrir a su inventada ley de la doble referencia, para concluir que aunque en verdad la profecía fue dirigida originalmente al rey de Babilonia, no obstante, a partir del verso 12 del capítulo 14, la profecía toma un doble significado y comienza a revelar el origen de Satanás, cuando aún era Lucifer (estrella de la mañana); y cómo cayó de esa elevada posición en el cielo, considerando, además, las propias palabras de Jesús en Lucas 10:18 —cuando dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo».

El sentido de las palabras de Jesús ya las explicaré más adelante, pero lo que me interesa aclarar ahora es que el pasaje de Isaías 14, específicamente a partir del versículo 12, no tiene ninguna doble referencia, sino que es simplemente la continuación de la misma profecía sobre el rey de Babilonia que comenzó en el capítulo 13. Le invito a que lea cuidadosamente el capítulo 13 de Isaías, en él encontrará mucha luz para comprender mejor el pasaje del capítulo 14. Los primeros versículos del capítulo 14 nos dan una leve pero reveladora imagen de cómo era el rey de Babilonia:

“el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad” (v.6).

Luego describe lo que producirá su caída entre los moradores de la tierra e, incluso, el notable cambio en la naturaleza misma:

Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros. El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? (vv.7-10).

No puede haber ninguna duda que la descripción, en estos versos, alude a un hombre de carne y huesos, a un ser humano semejante a nosotros; aunque con mucho poder y autoridad, pero finalmente un hombre —el rey de Babilonia. «Cómo caíste del cielo», se refiere precisamente a la forma en que terminó su imperio y poderío. Aquel que debilitaba las naciones fue derribado hasta ser reducido a nada (cortado fuiste por tierra).

     El capítulo 13 revela cuál  sería el pueblo que usaría Dios para derribar a este monarca: «He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro» (v.17). Daniel 5:30 y 31 dice sobre el fin del imperio babilónico:

 «La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años».

Si volvemos a Isaías 13 leeremos cómo quedaría Babilonia después de la invasión de los medos: “Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios” (v.19).

Es muy evidente que la descripción de este pasaje corresponde única y exclusivamente a Belsasar, último rey de Babilonia. Cortado fuiste por tierra, significa su exterminio total, su muerte. El verso 11 dice: Descendió al Seol (sepulcro) tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. Si este pasaje aludiera a Satanás, ¿por qué dice la profecía que su soberbia descendió al sepulcro?  Sencillamente porque no está hablando de un ser espiritual ni de un ángel caído. Los espíritus no pueden morir, ni mucho menos pueden quedar encerrados en un sepulcro; aquí simplemente se está hablando de una persona. Los versos 16 y 17 confirman aun más esta tesis: Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?

Pretender ver en la profecía de Isaías 14 una alusión a Satanás, me parece que solo es posible cuando se tiene una mente totalmente impregnada de una filosofía dualista, que es la que lamentablemente posee el cristianismo actual. El pasaje es muy claro y preciso en su descripción, obviamente entendiendo el estilo literario de la lengua hebrea de la época. Revisemos nuevamente los versículos 16 y 17.

Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?

 ¿Le parece a usted que aquí se esté describiendo a un ser espiritual? —No —la verdad que no. El texto alude a aquel varón que hacía temblar la tierra y que trastornaba los reinos. Describe a un tirano, a un poderoso monarca que Dios redujo a polvo. Es más, los versos 18 al 20 mencio­nan que ni siquiera hubo sepulcro digno de rey para él. El rey de Babi­lonia no sería sepultado, en la hora de su muerte, como los demás reyes de la tierra; la razón, porque esa noche la ciudad fue teñida de sangre y el cuerpo de Belsasar pudo confundirse, probablemente, en medio de la gran mortandad que los invasores sembraron sobre Babilonia.

Ezequiel 28:12-19

El otro pa­saje favorito de los defensores de este postulado es Ezequiel 28:12 al 19 y que al igual que éste, que acabamos de revisar,  no trata del origen de Satanás, sino que es una profecía específicamente sobre el rey de Tiro.

 12Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 

13En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

14Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.

15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 

16A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.

17Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

18Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrata­ciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.

19Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán so­bre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

 Ezequiel 28 e Isaías 14 son los pasajes favoritos para quienes promueven la falsa doctrina sobre el origen de Satanás. Y digo falsa, porque definitivamente ésta no tiene lugar en las Sagradas Escrituras, sino que obedece a suposiciones fundadas sobre  leyendas mitológicas que describían el origen de muchas de las deidades de los pueblos antiguos. Leyendas que la religión consideró interesantes, como punto de referencia, para encontrar en la Biblia  algo que insinuara, al igual que en la mitología, el origen del dios antagónico al Ser supremo, es decir: «cómo fue que nació Satanás».

¿Qué significa en realidad el pasaje que acabamos de leer?

Si uno lee con entendimiento, aplicando sentido común a la lectura, y considerando responsablemente la gramática en el texto, debe concluir que el oráculo de Ezequiel 28 tiene un destinatario definido, el rey de Tiro: «Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura» (v.12). No existe ninguna palabra o signo, en todo el pasaje, que insinúe que la profecía podría tener siquiera una doble referencia. Si usted observa bien, es a partir de los primeros versículos de Ezequiel 28 que se está afirmando a quien va dirigida la sentencia, y, además, las razones por las qué Dios ha determinado semejante castigo para este monarca: «Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios» (v.2).  Si este versículo, como la totalidad del pasaje, estuviera referido al origen de Satanás, ¿cómo podría explicarse el hecho de que quien está recibiendo la sentencia sea tratado simplemente como un ser humano? —Observe:

  • di al príncipe de Tiro (v.2)   —No dice: di a Lucifer, sino di al príncipe de Tiro.
  • siendo tú hombre y no Dios (v.2)  —No es un espíritu, sino simplemente un hombre.
  • Al sepulcro te harán descender (v.8) —Si se hubiese tratado de un ángel, los ángeles son espíritus, por lo tanto no mueren; no necesitan ser enterrados en sepulcros.
  • Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador (v.9) —No simplemente  es un hombre,  sino —además, alguien lo mataría
  • De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros (v.10) —Nuevamente se menciona su condición humana, pero en un estado rebajado: incircunciso, es decir, miserable para la mentalidad hebrea.
  • Por la abundancia de tu comercio, te llenaste de violencia, y pecaste (v.16 – NVI) —Se describe a un hombre muy hábil en sus transacciones comerciales con los demás reyes, por lo que llegó a ser muy poderoso, económicamente hablando, razón que los descolocó en sus sentimientos,  llenándose de orgullo y codicia: Era tan singular tu belleza que te volviste muy orgulloso.  ¡Tu orgullo y tu hermosura te hicieron perder la cabeza! Por eso te arrojé al suelo y en presencia de los reyes te hice quedar en ridículo (v.17 – TLA)

 Ahora bien, lo que distrae al teólogo e intérprete bíblico es el lenguaje figurado empleado entre los versículos 13 y 17, lo cual  hace que no advierta claramente el verdadero sentido de la profecía. La expresión: En Edén, en el huerto de Dios estuviste, no significa que el personaje señalado haya estado en el huerto del Edén literalmente, sino sencillamente se refiere a la posición esplendorosa que éste disfrutó durante su vida. En primer lugar, pertenecía a un linaje real, es decir, estuvo en la más alta posición en la que un ser humano podría vivir. Huerto del Edén, en este contexto, es símbolo de abundancia y gloria, como puede apreciarse también en el siguiente verso:

Ez. 36:35 “Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas”.

Ezequiel recurre al lenguaje figurado para describir características importantes del rey de Tiro, algo muy usual en la profecía. Generalmente tales características estaban relacionadas con la cultura, leyendas e, incluso, con la geografía del lugar citado por el profeta.

Al igual que en la profecía de Isaías 14, en donde pudimos observar muy claramente, la sentencia apunta en primer lugar a la ciudad y luego a su rey, por lo tanto, podemos decir que la profecía de Ezequiel 28 comienza en el capítulo 26, con la sentencia de la caída de Tiro a manos del rey de Babilonia (v.7).

Es más que obvio que el oráculo va dirigido a un rey quien era muy conocido por los reyes del antiguo oriente y, además, por la estrecha relación que mantuvo por años con el pueblo de Dios, en sus más importantes gobernantes: David y Salomón. Debe saber usted que fue el rey de Tiro quien suministró gran parte de los materiales, como madera de cedro y ciprés, además de mucho oro, para la construcción tanto de la casa de David como finalmente para el templo[1].

A continuación me gustaría que leyera el pasaje de Ezequiel 28 en una versión diferente: Traducción en Lenguaje Actualizado (TLA), y luego compárelo con la versión tradicional Reina-Valera 60. Haciendo este ejercicio se puede concluir, más categóricamente, que la profecía de Ezequiel 28 no tiene ninguna doble referencia, sino únicamente  la que estuvo en la mente del profeta en el momento de pronunciarla.

 Lamento por el rey de Tiro (Versión TLA)

11Dios también me dijo: 

12Ezequiel, entona un canto fúnebre por el rey de Tiro. Dile de mi parte lo siguiente: Tú, rey de Tiro, eras perfecto en todo; tu sabiduría y tu belleza no tenían comparación.

13Vivías en el jardín de Edén, y te adornabas con piedras preciosas. Tus joyas y tus aretes estaban hechos de oro, y desde el día de tu nacimiento estuvieron a tu disposición.

14Un ángel te protegía, mientras pisabas piedras de fuego en el monte elegido por Dios.

15Desde el día en que naciste te habías portado bien, pero un día mostraste tu maldad.

16En los muchos negocios que hacías, llegaste a ser muy violento. Por eso te arrojé de mi montaña. ¡El ángel que te protegía te alejó de las piedras de fuego! 

17Era tan singular tu belleza que te volviste muy orgulloso. ¡Tu orgullo y tu hermosura te hicieron perder la cabeza! Por eso te arrojé al suelo y en presencia de los reyes te hice quedar en   ridículo.

 Finalmente, como un último aporte para una mejor comprensión de este pasaje, podría decir que el rey de Tiro se   había enriquecido colosalmente a causa de sus astutas negociaciones con los demás reyes de la tierra (v.16). Además, el rey de Tiro tenía grandes intereses en Israel, pues poseía tierras que Salomón le habría regalado en gratitud por todo los materiales y todo el oro que el rey de Tiro, Hiram, donó para la construcción del templo y el palacio real en Jerusalén (1Re.9:10 y 11). La expresión: «Yo te eché del santo monte de Dios» (v.16), significa: «te expulsé de la tierra de mi pueblo», quienes están simbolizados, en este pasaje, por las piedras de fuego. La estrecha relación que había entre Tiro e Israel se acabó para siempre. El rey de Tiro dejó de ser el querubín protector de los hebreos.


[1]  Crónicas 14:1; 1Reyes 5; 1Reyes 9:10-13

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3 comentarios sobre “LUCIFER, EL ÁNGEL CAÍDO (Is.14 y Ez.28)

  1. o sea al señor le falto incluir o ya tenia prevista en su preciencia al gran sigmund freudcon sus “epistolas” sobre el yo,el ego,y el super yo,solo que los pobres y miserables e ignaros apostoles del señor nunca cayeron en cuenta de ello hasta que llegaron estos”eruditos”y descubrieron el santo grial,y nosotros reverentes acataremos como”palabra revelada”a estos embaucadores les sale al paso pablo apostol.en 1era de timoteo 4,1-2.

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