LA RESURRECCIÓN SEGÚN 1COR.15

Del libro ¿ENTIENDES LO QUE LEES? escrito por Eduardo Mondaca

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2015-05-05 11.16.30La primera carta a los Corintios capítulo 15 es,  sin lugar a dudas, la más exhaustiva ponencia de toda la Biblia sobre esta doctrina. Allí, el apóstol Pablo, haciendo uso de su admirable sabiduría, expone magistralmente cómo y cuándo sería la resurrección de los muertos. Deseo extraer solamente tres aspectos de la resurrección que Pablo subraya en este pasaje, y de los cuales, creo que son el fundamento de la doctrina.

a)  La resurrección de Cristo

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (v.20).

     El primer aspecto sobresaliente del capítulo es la resurrección de Cristo. Es un hecho irrefutable el que Cristo se haya levantado de entre los muertos; los cuatro evangelios así lo confirman. Sin embargo, vale preguntarse: ¿Fue la resurrección de Cristo un precedente para la resurrección final de todos los hombres?  La respuesta  a esta pregunta  se  puede encontrar, prestando mejor atención a lo que el apóstol dice en el versículo citado: “primicias de los que durmieron es hecho”. ¿Por qué Pablo usa la palabra “primicias”, con respecto a Cristo resucitado? La razón es muy significativa, dado que Jesús murió en los días que se celebraba la pascua y la fiesta de los panes sin levadura, y de acuerdo con la ley, que era sombra de los bienes venideros, estipulaba que al día siguiente del día de reposo, después de pascua, debía ser traída una gavilla al sacerdote como primicia de los primeros frutos de la cosecha:

Lev. 23:10, 11 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, tra­eréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposola mecerá”.

     Jesús resucitó de entre los muertos el mismo día que debía traerse la gavilla al sacerdote; haciendo alusión a este ritual Pablo dice: “Primicias de los que durmieron es hecho”. Ahora bien, ¿qué significado puede tener el que Pablo compare a Jesús resucitado, con las primicias del ritual levítico? _  Bueno, tiene mucha significación. La gavilla que se llevaba al sacerdote, era un símbolo de toda la cosecha, no era necesario mostrar toda la cosecha, sino simplemente una gavilla. Cristo tuvo una resurrección corporal, porque él era la verdadera imagen de la sombra que mostraba la ley en dicho ritual, es decir, Cristo fue esa gavilla que se presentó ante testigos oculares, quienes pudieron confirmar que efectivamente había resucitado, tal cual como él lo había dicho: Hech. 1:3  “a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios”. Los otros muertos no resucitaron corporalmente, sino que estuvieron incluidos en la resurrección de Cristo, por eso el apóstol lo llama: “primicias de los que durmieron”, lo que significa, que la resurrección de Cristo fue una resurrección representativa de todos los justos que habían muertos desde Adán hasta ese momento. Entiendo que puede resultar difícil creer en esta teoría, pero si leemos con razonamiento, nos daremos cuenta que esto tiene mucho sentido, y lo voy a explicar claramente en el siguiente aspecto, “el carácter de la resurrección”. Resumiendo entonces: La resurrección a la que Pablo se refiere en este pasaje, no es a la de todos los hombres en un  fin del mundo cósmico, sino solamente a los que ya  habían muerto, “los que durmieron”. Recuerde que “día final” en la Biblia no se refiere al fin del mundo cósmico, sino al termino del antiguo pacto y el establecimiento pleno del nuevo, por tanto, la resurrección corresponde como una parte de ese programa; solo los que habían muerto hasta ese momento resucitaron, de ahí en adelante todos los que mueren pasan de inmediato a estar con el Señor en un estado espiritual.

b)  El carácter de la Resurrección

“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos” (v.21).

     En el segundo capítulo de este libro, expliqué bíblicamente que Adán no fue creado inmortal, por lo que la sentencia de muerte que Dios dictó sobre él en Edén, no fue la muerte física, sino la espiritual; por tanto, la resurrección a la que Pablo hace referencia en este versículo, no debería ser otra más que la resurrección de dicha muerte espiritual. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (v.22).

     Los dos versículos expuestos en este segmento nos dan la respuesta que quedó pendiente en el anterior. El primero, subraya la expresión: “Por un hombre”. Tanto la muerte como la vida entraron “por un hombre”, luego el segundo versículo menciona los nombres de estos dos “prototipos”: Adán, prototipo de muerte; Cristo, prototipo de vida. El apóstol Pablo muestra en Romanos 5:12-21 el marcado contraste que hay entre Adán y Cristo, enfatizando que tanto el pecado que introdujo la muerte espiritual, como la gracia que nos otorgó la vida eterna, han procedido de un hombre: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (v.18). Se puede apreciar más claramente ahora el por qué el apóstol usa la figura de “las primicias”, al describir la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, ya que este acto simbólico del viejo pacto expresaba gratitud a Dios por la cosecha obtenida

c)  Los tiempos y naturaleza de la Resurrección

     El tercer aspecto importante de este pasaje tiene que ver con los tiempos de esa resurrección y su naturaleza. Veamos en primer lugar los tiempos. Pablo dice:“Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (v.23). Según el apóstol, la resurrección tendría dos etapas; una ya se había ejecutado en la resurrección de Cristo, a quien señala como “las primicias”. Como ya vimos en el primer aspecto, la resurrección de Cristo fue el cumplimiento a la ceremonia levítica de presentar ante el sacerdote una gavilla como primicia por los primeros frutos de la cosecha. Pablo dice en Efesios 2:6 que Dios nos resucitó juntamente con Cristo; lo que se entiende perfectamente como una resurrección espiritual. Cuando Cristo resucitó, todos resucitamos, es lo que quiere decir el apóstol. Ahora bien, el verso 23 no se queda solo en la resurrección de Cristo, sino que habla de una segunda etapa: “luego los que son de Cristo, en su venida”. La pregunta es: ¿Quiénes son éstos y de qué forma resucitan? Bueno, Pablo dice claramente que éstos son seguidores de Cristo, y que el tiempo para su resurrección, será en su venida, lo cual significa, que para el momento en que Pablo escribe esta carta, ninguno de éstos seguidores había resucitado aun, y si esa venida aquí mencionada corresponde a lo que conocemos como “su segunda aparición” (Heb.9:28), y que de acuerdo con mi comprensión de este evento, éste tuvo lugar en el año 70, lo cual quiere decir entonces, que los que eran de Cristo, y que corresponde a todos los seguidores de Cristo del primer siglo, habrían resucitado en aquella época. Ahora nos tocaría dilucidar cuál fue la naturaleza de esa resurrección, porque creamos o no, de acuerdo a un estudio basado en el principio de la razón y sentido común en la interpretación de la Escritura, la resurrección debió tener lugar en el primer siglo, durante la segunda aparición de Cristo cuando vino en juicio sobre Jerusalén en el año 70.

     Para entender la naturaleza de la resurrección de Primera de Corintios 15:23, tenemos que identificar, en primer lugar, cuál fue la naturaleza de la muerte que recibió Adán tras su caída. Romanos 5:12 dice: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Este versículo expresa muy claramente la naturaleza de la muerte bíblica. Todos sabemos que Adán no murió aquel día que transgredió el mandamiento de Dios, sin embargo, su relación con él se rompió abruptamente a partir de ese momento; ese día el hombre fue destituido de la gloria de Dios. Observe esto detenidamente: Pablo dice que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte. Pecado y muerte aquí están estrechamente relacionados, no se pueden ni deben interpretarse por separado. Ro.6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte”. El pecado anuló, mató, eliminó la intima relación que el hombre tenía con Dios; ese rompimiento, la Biblia lo llama simplemente: “muerte”, separación de la comunión con Dios. El verso 23 concluye: así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Lo que significa, que por el pecado de uno, Adán, “todos” fueron separados de Dios, es decir, todos murieron, por cuanto todos pecaron. Pero usted bien sabe que solamente “uno” pecó, o mejor dicho, quebrantó el mandamiento, sin embargo, dice: “todos pecaron”; o sea, así como el pecado tuvo un carácter “inclusivo, del mismo modo la muerte, decretada sobre Adán, recayó sobre todos los hombres hasta el sacrificio de Cristo.

     Ya hemos más que demostrado, que la sentencia de muerte decretada sobre el primer hombre bíblico no fue la muerte física, sino la muerte espiritual, por tanto, la naturaleza de la resurrección, mencionada por Pablo, debió ser igualmente espiritual. Pablo llama al hombre caído: el primer Adán, el cual procede de la tierra, pero al hombre restaurado, llama postrer Adán, y éste procede del cielo.

     El versículo que leerá a continuación resume muy claramente la verdadera naturaleza del primer hombre. Éste nunca pudo ser inmortal, porque procedía de la tierra, y por lo mismo, su fin sería también volver a la tierra; en cambio, el último Adán, Cristo, venía del cielo, y por lo tanto, su naturaleza era eterna.

“El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo” (1Co. 15:47-NVI)

     Adán poseía también esa naturaleza eterna en su espíritu (no en su carne), pero murió o se durmió a causa de la transgresión; de manera entonces, que lo que Dios hizo por medio de Cristo, el espíritu vivificante, fue sacar a la luz esa vida escondida que había en el hombre mortal y volverlo a su estado original.

“pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2Ti. 1:10).

     Es muy importante poder distinguir a qué muerte se refiere Pablo en este verso. Si este versículo hablara en realidad de la muerte física ¿cómo es que aun la gente sigue muriendo? Dice muy claramente que quitó la muerte, no que la quitará, lo cual implica, que ya esa muerte no existe más, pues, él la quitó. Una traducción literal de la palabra “quitó” (katargéo) del idioma griego es: “dejó sin efecto, anuló”. Y luego añade, sacó a luz la vida y la inmortalidad, en otras palabras, hizo resplandecer la vida eterna en el hombre. Pero esto tiene un significado mucho más profundo aun. Esa vida eterna consistía en el conocimiento que el hombre adquirió de Dios por medio del evangelio de Cristo. Recuerde las palabras de Jesús en Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Antes de Cristo, el hombre no conocía a Dios, porque no tenía acceso al árbol de la vida que era Cristo. Israel nunca llegó a conocer verdaderamente a Dios, solo conoció sus obras. Es muy interesante lo que dice Pablo en 1Co.2:16 con respecto al conocimiento que antes había sobre Dios y el conocimiento que ahora ellos, como cristianos, habían alcanzado: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. Tener la mente de Cristo implica conocer aun lo profundo de Dios (1Co.2:10), aquello que antes estuvo oculto, pero que por medio de Cristo nos fue manifestado.

     Cuando la Biblia habla de que estamos sentados en lugares celestiales, sencillamente se refiere a una posición espiritual lograda por medio del conocimiento de Cristo en nosotros. La palabra mente, que en griego es noús, de acuerdo con el diccionario Strong, podría venir de la misma raíz de la palabra ginósko, la cual significa conocimiento absoluto. Esto significaría que tener la mente de Cristo, sería igual a tener su conocimiento. Juan 1:1 dice que en el principio Cristo era el Verbo, es decir, la Palabra o Logos, como se escribe en griego, y esta palabra implica el pensamiento y el razonamiento de Dios. Luego el verso 4 dice que en él, es decir, en el Verbo, estaba la vida y esa vida era la luz de los hombres. En Juan 14:6 Jesús declara que él es la vida, y al igual como en el verso 1, la palabra vida está escrito en el original con el termino griego zoé, que significa la vida de Dios; entonces, volviendo a 2Ti.1:10, la muerte que Cristo quitó, fue la muerte espiritual, esa que consistía en no tener acceso al conocimiento pleno de Dios.

     En síntesis, la enseñanza de Pablo en el capítulo 15 de la primera carta a los Corintios, es que efectivamente hay resurrección, porque Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que ya habían dormido, y que éstos, los que estaban dormidos, posteriormente resucitarían espiritualmente para la venida de Cristo, venida que según las enseñanzas de Jesús y Pablo, no debería ocurrir más allá de la generación que vivía al momento de ser escrita esta carta. Ahora bien, hay muchos otros versículos en el  capítulo que parecieran enseñar, muy claramente, que sí habrá una resurrección física al final de los tiempos, sin embargo,  éstos deben ser analizados en línea con lo que hemos visto hasta ahora.

Revisemos el siguiente pasaje en el mismo capítulo 15:

12Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.  14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

     La resurrección de Cristo no puede ser considerada como un precedente bíblico para la resurrección corporal de todos los muertos al final de los tiempos. Las razones deben ser entendidas, en primer lugar, en el contexto de todo el capítulo 15, y segundo, teniendo en cuenta que la segunda venida de Cristo, como ya he demostrado, debió tener lugar en el año 70 del primer siglo, lo cual significaría que si efectivamente hubo una resurrección literal, ésta debió ocurrir durante esa venida espiritual de Cristo, de acuerdo con las palabras de Pablo:  Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida (v.23).

     Personalmente, me parece mucho más consecuente y razonable interpretar este pasaje de 1Corintios 15, y todos los demás pasajes en que se enseña sobre la resurrección que habrían de experimentar todos los seres humanos muertos, como una referencia a la restauración espiritual del hombre caído (muerto), al hombre restaurado (vivificado). Entendiendo que la naturaleza de la muerte Adánica no fue física, sino espiritual, por lo tanto, la naturaleza de la resurrección debería ser igual a la naturaleza de la muerte que debía resolver. Si la muerte era el problema existente, la resurrección vino a ser entonces la solución, por lo tanto,  ambas cosas  debían tener el mismo carácter.

     El verso 26 dice: Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Pregunto: ¿Cómo podría considerar Dios a la muerte física un enemigo al que debe destruir si fue él mismo quien creó al hombre como un ser mortal? Sería absurdo pretender destruir o eliminar algo que ya en sí mismo es una destrucción. La muerte física nunca fue ni ha sido un “enemigo” para Dios, ¿Qué sentido tendría resucitar los cuerpos, si ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios (v.50), y por otro lado, el espíritu del hombre es eterno?  Aquí debe existir indudablemente una mejor explicación.

Cuerpo mortal versus espíritu eterno

    Algo que no debe confundirse o mezclarse nunca, es la eternidad espiritual que Dios puso en el hombre el día de su creación (Ec.3:11), con su transitoriedad por la vida natural o física en un cuerpo de carne y sangre (Sal.90:10). Cuando hablamos de un ser mortal, no nos referimos a su esencia espiritual, ya que esa es eterna, al igual que  su creador y Padre, sino mas bien, nos referimos a su estructura natural, esa morada terrestre (2Co.5:1) en la que habita temporalmente el espíritu que ha salido de Dios, y que una vez que el hombre ha cumplido con su cometido en esta vida, sale de él y vuelve nuevamente a Dios que lo dio, y nunca más volverá a ese cuerpo que alguna vez ocupó. Para que el hombre hubiese sido un ser inmortal, su naturaleza debía haber sido espiritual, semejante a los ángeles. Sin embargo, no fue así, su naturaleza era física, es decir, un cuerpo creado apropiadamente para vivir en la tierra y por un tiempo limitado. Y fue justamente por esta razón que Dios dijo al hombre en el huerto: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Gn.3:19). Observe que la maldición no cayó sobre el hombre, sino sobre la tierra, en el sentido que ésta debería producir espinos y cardos, en lugar de hierba pura, por lo que el trabajo del hombre sería arduo y fatigoso hasta que volviese nuevamente a la tierra de donde había sido formado.

6 comentarios sobre “LA RESURRECCIÓN SEGÚN 1COR.15

  1. Señor Mondaca:gracias por los puntos que consideró…sin embargo tengo una inquietud en cuanto a Jesús como las primicias de los que duermen…en Romanos 8:23 Pablo termina diciendo:”…nosotros mismos los que tenemos las primicias”,y en 1 Cor.16:15:”Ahora los exhorto hermanos:ustedes saben que la casa de Estéfanas es las primicias de Acaya” y también Santiago 1:18 como en Apocalipsis 14:4. De todo esto concluyo que la resurrección se ha venido dando desde el primer siglo,con Jesús,como el primero,pero en sentido espiritual.El es el primogénito de entre los muertos (en sentido espiritual)que es bautizado y es ahí en ese instante que él nace de nuevo pero como hijo de Dios…Es en ese evento que él muere para la carne (el pecado) y resucita para Dios en el espíritu,a la obediencia para con Dios.A partir de ahí los que se bautizan en Cristo están resucitando a la vida espiritual…claro en eso cuenta mucho el conocimiento.
    En cuanto a la resurrección física es un deseo inherente al hombre y en la Biblia también se especula con ese deseo…en cuanto al texto que Ud. cita que la muerte será eliminada,me parece que no se está refiriendo a la muerte física sino a la Ley de Dios dada a Israel por medio de Moisés,porque el apóstol Pablo lo deja claro en su 1ra. carta a los Corintios capítulo 15,cuando indica que: El aguijón que produce muerte (espiritual) es el pecado,mas el poder para el pecado es la Ley…En la ley de Israel habían como 11 ítems que terminaban con la muerte del agresor pero en las demás no…agregué lo anterior para tener en consideración que sea el grado del pecado ésta le asignaba al transgresor lo seguro:la muerte espiritual…por eso que Pablo dice en Romanos 10:4 que muerto Jesús se pone fin a la ley.
    Gracias…Félix.

  2. Amado Hermano. Soy un preterista parcial. Si ya todo se ha cumplido ¿que nos depara a nosotros como cristianos? ¿cual es nuestra esperanza? ¿cuando terminara el sufrimiento en este mundo?

    1. Estimado, Felipe, gracias por escribir en mi página. En primer lugar, quisiera decirte que no encuentro fundamento suficiente para separar el preterismo parcial del preterismo total, la verdad que ambas posturas utilizan casi los mismos versículos bíblicos para respaldar su posición. No hay tres venidas de Cristo en la Biblia, solo dos. La primera cuando vino como Dios encarnado, y la segunda cuando vino en juicio sobre Jerusalén en el año 70 del primer siglo. Obviamente que esa segunda venida, o segunda aparición como realmente dice en el Nuevo testamento, tenía un carácter futuro aun, para sus destinatarios, en el momento que en que lo leyeron por primera vez, pero es innegable que para ellos ese magno acontecimiento era inminente. Ahora bien, si creemos que Cristo ya vino y que todo está cumplido, incluso la resurrección, entonces no queda nada más por esperar. El problema que hoy el cristiano tiene es no haber podido identificar correctamente el carácter que tuvo la segunda venida de Cristo en e primer siglo, ni tampoco haber podido entender porqué y de que manera debía volver. La segunda venida de Cristo nada tiene que ver con la iglesia de todos los tiempos, sino exclusivamente tuvo que ver con la iglesia del primer siglo. Para ellos era el mensaje, para ellos era la advertencia. Ahora bien, nosotros que vinimos después del cumplimiento de todas las cosas no necesitamos esperar nada más. Los cambios experimentados con el fin del mundo aion en el primer siglo, no deben verse en el plano físico o terrenal, sino en el plano espiritual. El reino de Dios que fue establecido en la venida de Cristo es espiritual, significa el gobierno de Dios en los corazones de los hombres. Cristo no vino a fundar una iglesia ni una religión, él vino a salvar al mundo, a reconciliar al hombre con Dios. Nuestra esperanza es que un día volveremos al Padre, porqué de él salimos también un día. No podemos imaginarnos como es esa dimensión, pero es espiritual, sin formas ni espacios, una dimensión eterna. Mientras estamos en esta cascara o morada terrestre siempre tendremos problemas y dificultades, pero también tenemos grandes posibilidades de salir adelante y ser personas exitosas en todo el sentido de la palabra. Dios está en nosotros, pero finalmente somos nosotros quienes hacemos posible que el actúe.

  3. Triste la condición de los preteristas. “No queda más por esperar” “siempre tendremos problemas y dificultades” “pero también tenemos grandes posibilidades de salir adelante y ser personas exitosas en todo el sentido de la palabra” que gran “consuelo”

  4. Gracias x la enseñanza ya q este domingo estuvimos. Hablando. D las primicias segunda deutoronomio 14:22 – 29 y las fiestas de las primicias mi pregunta podemos dar nuestras primicias y celebrar las fiestas d las primicias como acciones d gracias a. Dios x el fruto d nuestra labor y utilizar el mismo para la expansión del reino?
    B

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