EL VERDADERO SATANÁS DE LA BIBLIA

 

     Lo que hasta aquí hemos visto, con respecto a la figura de Satanás, ha sido solo un tercio de la totalidad de su uso importante en la Biblia. Lo que veremos a continuación es, según mi apreciación, el sentido más elevado de su significado metafórico en la Escritura, por lo que he subtitulado este segmento como: «El verdadero Satanás de la Biblia».

     El término diablo o Satanás tiene dos grandes connotaciones en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Uno ya lo hemos revisado ampliamente, y es la actitud opositora, o como también se podría decir, el modo negativo de pensar del hombre. El segundo, y que vamos a revisar a continuación, es “el pecado”.

Heb. 2:14  Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.

     Algo que siempre creí tener muy claro, entre todo lo que había aprendido en mis años de iglesia, era que el diablo le había arrebatado al hombre todos sus derechos y privilegios de los que Dios le había provisto en el principio, comenzando por la vida eterna, su autoridad como corona de la creación, y por último, lo más importante, su relación con Dios.

     Entendía, que la causa por la que Cristo había venido al mundo, había sido para derrotar a Satanás; despojarlo de todo lo que había usurpado, y devolvérselo nuevamente al hombre. Hoy, después de un largo y profundo análisis a esta postura, puedo decir con mucha convicción: «cuán lejos estaba de la verdad». En primer lugar, porque nunca existió un diablo que le hubiese quitado al hombre algo; segundo, el hombre no perdió su inmortalidad, porque nunca la tuvo; y tercero, el único cambio que hubo después de la caída, y lo que podríamos interpretar como la muerte con la que Dios sentenció al hombre, si comía del fruto prohibido, fue un bloqueo mental. Un impedimento en la mente del hombre para conocer o relacionarse con Dios.

     Se podría decir que el huerto del Edén no era un lugar geográfico o físico en el que Dios habría colocado al hombre después de crearlo, sino mas bien era una condición espiritual en la que obra y creador mantenían la relación más pura y perfecta que alguien puede imaginar. No obstante, esa relación solo era ocasional; el hombre, como señor de la creación, tenía deberes que cumplir. Adán y Eva trabajaban labrando la tierra; convivían con los animales del campo; realizaban tareas domesticas; se alimentaban y también descansaban. El huerto del Edén era ese espacio de intimidad en medio del quehacer cotidiano en que Dios venía y se reunía con su creación en un culto singular.

     Si el huerto del Edén era simbólico, entonces los dos árboles que allí habían también lo eran. El árbol de la vida representaba el conocimiento de Dios, mientras que el árbol del conocimiento del bien y el mal, representaba al razonamiento humano. Los dos querubines, con espadas desnudas en sus manos impidiendo que el hombre entrara al huerto y accediera al árbol de la vida, representaba, metafóricamente, el bloqueo en la mente de Adán al conocimiento pleno de Dios. Fue por esto, quizás, que Jesús dijo: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Jn.17:3). La razón por la que Cristo vino al mundo fue para devolverle al hombre ese derecho a la vida eterna, es decir, despertarlo o resucitarlo al conocimiento pleno de Dios. Es muy interesante lo que dice el apóstol Juan en su primera carta capitulo 5 y verso 20

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

     Desde la caída de Adán hasta Cristo, el hombre caminó por la vida sin entender a Dios, pues no le era permitido conocerle. Ese estado en el que el hombre vivía, la Biblia lo denomina,  metafóricamente, «tinieblas». Cuando el Señor llamó a Pablo para servir como apóstol en medio de judíos y gentiles, una de las tareas más importantes que le encomendó fue: para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hch.26:18).  La importancia de la comisión demandada se advierte en la expresividad de la misma. Tres veces se repite la misma sentencia gramatical:

para que abras sus ojos;

para que se conviertan de las tinieblas a la luz y;

para que se conviertan de la potestad de Satanás a Dios.

Tener la vista cerrada o tapada, vivir en tinieblas, y vivir bajo el dominio de Satanás es exactamente lo mismo. Representa la condición en la que el hombre vivió desde Adán hasta Cristo.

     Isaías 9:2 describe proféticamente lo que sucedería cuando el Mesías llegara al mundo: El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Siempre la Biblia describe, figurativamente, la condición que prevaleció en el ser humano desde su caída. La muerte a la que Adán fue sentenciado no fue física, sino espiritual. El castigo consistió en oscurecer su entendimiento al conocimiento de Dios.

     Los gobernadores de las tinieblas de este siglo, que menciona Pablo en Efesios 6:12, tiene que ver con esa condición de ceguera espiritual en la que el hombre vivía hasta ese momento en que él escribe la carta. Como expliqué más atrás en este capítulo, los gobernadores, tiene que ver con el liderazgo religioso de la época, y a quienes el  propio Jesús tildó de ciegos y guías de ciegos[1].  Se podría resumir entonces, que muerte espiritual es igual a no conocer a Dios; lo cual quiere decir que el día que el hombre pecó se rompió la comunión que había entre Dios y él. Fue en ese sentido que el hombre  murió. Ahora bien, Pablo enseña que esa muerte entró como consecuencia del pecado[2], lo cual significa que quien tenía el imperio de la muerte era el pecado. Pero ¿Por qué dice Hebreos 2:14 que él (Cristo), al igual que los hijos, participó de lo mismo, es decir, de carne y sangre, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte; y luego añade: esto es, al diablo? Este es un versículo al que hay que ponerle bastante atención.

     ¿Quién tenía el imperio de la muerte? Recién vimos que el responsable de la muerte fue el pecado. Ahora observe cuanta relación hay con lo que dice Hebreo 9:26b: pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Es exactamente lo mismo que en 2:14. En lugar de decir: «destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte»; dice: «por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado».

—¿Quién tenía el imperio de la muerte?  —El pecado.

—¿Quién es el diablo?  —El pecado.

—¿A quién destruyó Cristo, en su muerte, para quitarlo de en medio?  —Al pecado.

     En el supuesto caso que el diablo hubiese sido un ser espiritual real hasta el momento de la cruz, se debería concluir finalmente, interpretando correctamente estos versículos, que él ya no existe; fue destruido y quitado de en medio. Sin embargo, estos mismos versículos manifiestan que ese diablo mencionado en Hebreos 2:14, bajo ningún aspecto se podría tratar de un ser espiritual personal. ¿Por qué no? Bueno, sencillamente por el carácter que tuvo la venida del Mesías. Si lo que debía destruirse era un ser espiritual, ¿para qué vestirse de carne entonces? Y por otro lado, si éste era un ángel (caído), ¿cómo podría haber sido destruido, si según el propio Jesús, los ángeles no mueren?[3]. Entonces, ¿de qué manera Jesús podría haber destruido al pecado en su muerte, si el pecado era solamente una condición? Pues, bien; aquí radica, sin lugar a dudas, el sentido más elevado del concepto diablo y pecado en la Biblia. El único gran culpable de la miserable condición humana, desde Adán hasta Cristo, era el hombre mismo. Por eso Dios se vistió de carne, para redimir en su carne al que tenía el imperio de la muerte; es decir, al hombre transgresor, quien por su propia voluntad y rebeldía decidió desobedecer a Dios, entendiendo, de antemano, que de hacerlo —la comunión con su creador se rompería para siempre. Dios tomó el lugar del hombre, y con su sacrificio en la carne redimió al hombre para siempre de la maldición del primer Adán. Esto quiere decir entonces que: «de la cruz hacia adelante ya nadie más nace en pecado». Es imposible, pues la Biblia declara, categóricamente, que Cristo quitó de en medio el pecado, lo cual no significa quitar literalmente a alguien o algo, sino implica el acto de la redención. El hombre fue esclavo de su propio pecado, pero no podía liberarse así mismo. Cristo, con su sacrificio, lo redimió, lo que textualmente significa: sacarlo o comprarlo de nuevo de la esclavitud, mediante un precio. Ese precio fue la muerte de Dios encarnado.

     Seguir buscando una respuesta o interpretación por cada vez que los términos diablo y Satanás aparezcan en la Biblia, sería redundar en el tema y salirnos del verdadero sentido de esta obra. Existen muchos otros versículos en donde aparecen estos términos y los cuales no incluiré en este capítulo, pero, insisto —todos estos deben ser estudiados y analizados en el contexto de cada pasaje.


[1] Mt.15:14; 23:16

[2] Romanos 6:23

[3] Lucas 20:36

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4 comentarios sobre “EL VERDADERO SATANÁS DE LA BIBLIA

    1. Y el diablo dijo: amén hno Eduardo. Digo. Porque como el diablo ya no existe entonces no hay problema porque no lo dijo. Y como nadie nace en pecado a partir de la cruz pues no peco contra ti al decir esto.

      1. este animal no distingue entre el viejo y el nuevo hombre que moran en
        este cuerpo temporal y dialogar con este es como darle perlas a los puercos ….y como este bruto no sabe lo que dice alli va para el lo siguiente ,….el que nace de nuevo y que por la fe toma las bendiciones de la cruz sencillamente no tiene pecado en su nueva constitucion espiritual o nueva criatura o nuevo hombre , …………toma esta perla puerco canul…..

  1. EN VERDAD NO SE CÓMO LLAMARLE, PUES VEO QUÉ NO LLEGAN NI A PRIMOS, MUCHO MENOS A HERMANO.
    EL SOLO OÍRLOS HABLAR, YA SE SABE QUÉ ESTOS NI DIOS QUIERE OÍRLOS HABLAR.
    POR SU ALTIVEZ Y SOBERBIA, ESTOY SEGURO QUÉ NUESTRO MAESTRO, EL ESPIRITU SANTO ESTÁ MUY LEJOS DE ESTA CLASE DE PERSONAS. ASÍ QUÉ DEJA EL NECIO EN SU NECEDAD.
    MI SIEMPRE AMADO EDUARDO.M. MINISTRO DEL DIOS ALTICIMO. NO ESTÉS TRISTE, POR LOS COMENTARIOS, MAL SANOS , DE TODA ESTÁ GENTE, QUES PROFESAN CREER EN DIOS, PERO CON SU MANERA DE HABLAR LE NIEGAN, NO PODEMOS AYUDARLES EN NADA, PORQUÉ LA CIENCIA DEL MAL ESTÁ EN ELLOS Y MIENTRAS NO LO RECONOZCAN, EL ESPIRITU SANTO NO QUERRÁ ENSEÑARLES NI GUIARLOS A TODA VERDAD, PORQUE EL ES UN GRAN CABALLERO Y SI NO LE PEDIMOS QUÉ NOS ENSEÑE, NO LO HARÁ.
    TAMPOCOMO TU DEBES SUFRIR POR ESTOS MAL EDUCADOS, QUÉ NI SIQUIERA SABEN RECONOCER LA NATURSLEZA DEL ESPIRITU SANTO.
    MI AMADO HERMANO EDUARDO, HAY ALGUNOS DE TUS ARTICULOS, QUÉ NO LOS ENTIENDO BIEN, QUERRÁS AYUDARME EN ELLO.
    MI HERMANO, TE PIDO QUÉ ME AYUDES EN ORACION, POR SANIDAD INTEGRALA, SE QUÉ ESTOY BASTANTE MAYOR Y TALVEZ PRONTO VOLVERÉ A OCUPAR MI PROPIO CUERPO AL LADO DE NUESTRO PADRE AYA ARRIBA. PERO TE PIDO ORES PORQUE MI SALUDOS ESTE ESTABLE. YA SOY BASTANTE MAYORK, PERO QUIERO SEGUIR INDICCANDOLE AL MUNDO EL LUGAR SEGURO DONDE DEBEMOS VOLVER, PUES DE AYA SA LIMOS Y AYA VOLVEMOS.

    .

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