CARTA A MIS AMIGOS


Eduardo Mondaca

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A todos con quienes he compartido gran parte de mi vida, a mis hermanos en la fe, tanto de Noruega como de Chile, a mis consiervos amados con quienes trabajé muchos años, a todos cuantos hayan sido bendecidos a través de mis predicaciones, a la iglesia de Cristo en general. Para todos ustedes quiero dirigir las próximas palabras, y que espero ser comprendido, y no criticado; aceptado y no marginado.

Como muchos saben me crié en el seno de una congregación pentecostal muy tradicional y legalista de mi ciudad en Chile, pero de la que guardo lindos recuerdos de mi infancia y juventud. En esa iglesia no fue mucho lo que aprendí de la Biblia, sino una que otra historia bíblica, pero sí mantengo aún en mi mente todo un paquete de reglamentos y ordenanzas que debía cumplir como cristiano. A pesar de no haber tenido una buena formación bíblica, si tuve una muy buena formación cristiana, y debo a esos años de iglesia lo que hoy siento por Dios y su obra.

Desde hace un buen tiempo que vengo escudriñando Las Sagradas Escrituras, las que amo más que cualquier otro libro o cosa en la vida. En ellas he encontrado algo más que historias hermosas, algo más que “doctrinas evangélicas”. En ellas he encontrado al Cristo verdadero, al Cristo revelado. En otras palabras he encontrado la verdad.

Me gusta investigar lo que leo. Quiero llegar siempre al significado más cercano  de la verdad. No me considero un gran predicador, pero sí un gran comunicador. Me gusta comunicar, me gusta que la gente aprenda, entienda lo que digo, que no vivan a ciegas. Por muchos años yo viví cegadamente, pensando que lo que oía en mi iglesia era todo lo que necesitaba conocer. No tenía acceso a libros de teología, ni mucho menos tuve la oportunidad de prepararme en algún instituto bíblico, claro que de esto último no me arrepiento, ya que creo que la mayoría de los que ´han pasado por un instituto han quedado marcados para siempre con las enseñanzas metódicas y dogmáticas que allí se enseñan.

Uno de los temas que siempre me apasionó fue “La venida de Cristo”. Con el tiempo aprendí que eso se llama ESCATOLOGÏA. Me gustaba conversar con personas que aparentemente entendían sobre el tema, vibraba escuchando a predicadores hablar sobre el fin del mundo, claro que debo reconocer, que muchas veces me fui a mi cama muy asustado pensando que Cristo podía volver y yo a lo mejor no estaba preparado. Lamentablemente estos eran resultados de los “inspiradores sermones “de mi iglesia, que a mí siendo niño me dejaban traumatizado. Nunca me alentaron diciendo que yo era salvo y que tenía vida eterna, al contrario, siempre escuché que era un pobre pecador, que debía vivir prácticamente de rodillas pidiendo perdón por mis pecados cada día, y que ¡ay! de mí si no estaba preparado para cuando Cristo volviera. Bueno, muchos entienden de lo que estoy hablando. Pero en fin, Gracias a Dios que hoy sé “en quien he creído”. Que soy un hijo de Dios y que nada ni nadie me apartará de su amor, que no voy a perecer jamás, porque estoy en la mano de Dios, y nadie me podrá arrebatar de su mano. Hoy tengo vida eterna, estoy en los lugares celestiales con Cristo, Dios me ha hecho rey y sacerdote y reino sobre la tierra, ya no vivo en condenación sino en bendición, Dios me ha librado de la potestad de las tinieblas y me ha trasladado al reino de su amado Hijo, soy más que vencedor y todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

En los últimos años me he dedicado de manera más profunda a estudiar sobre el tema de escatología. Debo agradecer a algunas personas que directa o indirectamente me han provocado a hacerlo. Lo primero que fui descubriendo fue que la enseñanza que yo había aprendido desde niño sobre la venida de Cristo y otros temas, correspondía a una corriente escatológica llamada “Dispensacionalismo”. Me di cuenta que como yo, muchos, ni siquiera tenían idea de cómo se llamaba la fuente de donde venía su doctrina. Para todos, obviamente, la doctrina se encuentra en la Biblia, pero se desconoce esta información que para interpretar la Biblia se pasa a través del filtro de una escuela o corriente interpretativa de Las Escrituras. En este caso, el dispensacionalismo. Me di cuenta que todo el material, ya sea, escrito o audiovisual que se encuentra a disposición de la iglesia, corresponde a esta corriente. Así que todo el mundo acepta y cree que lo que se enseña es así, y si alguien viene con algo diferente a esto, lo marcan de inmediato con el calificativo de “falso profeta” o “falso maestro”. Así que ir en contra de la “doctrina” es un desafío tremendo.

Quise saber más sobre el dispensacionalismo, sobre su origen, quien lo propagó, etc. Hasta hace unos años atrás no era fácil acceder a material que nos diera información sobre esta corriente, había pero era escasa. Hoy gracias a la globalización de las comunicaciones tenemos la gran oportunidad de indagar sobre cualquier tema. Lo que usted quiera lo puede encontrar hoy en la red de internet, sea bueno o malo, todo está allí. Descubrí que el dispensacionalismo era una doctrina relativamente nueva, que había nacido en las primeras décadas del siglo 19, y que fue fuertemente influenciada por cierta visión o sueño que tuvo una chica de 15 años en Escocia en 1830. Un predicador anglicano muy popular en Inglaterra de nombre John Nelson Darby, propagó la doctrina por toda Europa y luego la llevó a Los Estados Unidos, en donde finalmente se consolidó con la publicación que Cyrus I. Scofield, hiciera de su personal edición de la Biblia que lleva su nombre “Biblia de Referencia de Scofield” en 1909. Basado en las notas y enseñanzas dispensacionales de Darby. No quiero dar más detalle sobre el dispensacionalismo, pero les invito a investigar más sobre esta doctrina en libros o internet. Cuidado que los defensores de esta corriente, y que son la mayoría, tratarán de convencerle a como de lugar, que esta es la vía correcta para interpretar la Biblia, pero, hay también otras personas que le darán información sobre los graves errores de esta doctrina.

El asunto es que buscando y estudiando, fui entendiendo de que no hay tribulación de siete años al final de los tiempos, tampoco hay un reino milenial después que Cristo vuelva. Todo esto me llevó a tomar una postura “amilenial”, y que es otro término que como yo hasta ese momento, la mayoría desconoce. El amilenialista cree en la venida de Cristo y en la resurrección de los muertos, tanto de justos como injustos en un solo y gran acontecimiento llamado el “día del Señor”. Cree que el reino de Cristo es ahora, que los mil años de Apocalipsis 20 son simbólicos y representan a la era de la Iglesia desde su nacimiento hasta la venida de Cristo. Cree que la primera resurrección es espiritual y corresponde al nuevo nacimiento, y creen también en una segunda resurrección pero corporal en el día del Señor. Habían muchas cosas en la corriente amilenarista que me dejaban conforme y satisfecho, incluso fue mi tema de estudio y predicación en los últimos años en Quintero. Sin embargo habían ciertos versículos y pasajes bíblicos que no me dejaban tranquilo. Lo primero que me hizo reflexionar fue un tema sobre el cual prediqué mucho en el Templo Filadelfia. Se trataba de nuestra posición en Cristo. A medida que estudiaba y predicaba sobre nuestra posición, me fui dando cuenta de que si hay un momento físico en la historia bíblica en que la Iglesia debe gobernar, o reinar sobre la tierra, ese tiempo es ahora, y no después que Cristo venga (pensando aun que Cristo debía venir). No tenía sentido reinar en el cielo. ¿Sobre quien iba a reinar? ¿Sobre los ángeles? ¿Sobre quién? Bueno descubrir las respuestas  a estas interrogantes me llevó a la siguiente conclusión. Hoy la Iglesia reina, y está sentada en los lugares celestiales con Cristo, lo que significa que ya está en el cielo. Pablo dice que Dios nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo (Ef.2:6). Que otra cosa más se puede esperar. Ya estamos con Cristo en el cielo. Ya reinamos con él ahora. Todo está sujeto a los pies de Cristo que es la Iglesia. Satanás está vencido y destruido. Hemos pasado de muerte a vida. Luego escuchando a ciertos predicadores fui motivado a indagar más a fondo sobre la verdad de la venida de Cristo, y por qué en tantos pasajes del nuevo testamento se da a entender de que Cristo vendría dentro de muy poco tiempo, y que la gente de esa generación presenciaría su venida. Observar por ejemplo el encabezamiento del libro de Apocalipsis, por qué dice así:

Ap.1:1,3 “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”

En estos dos versículos se da a entender que todo lo que está escrito en Apocalipsis debe suceder pronto. Fui entendiendo mejor la obra de Cristo en la tierra. El no dejó nada para concluirlo en el futuro. El lo cumplió todo. El fue el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento, “absolutamente de todas” (Lc.24:44). Cuando Cristo dijo que volvería, se refería al día de venganza de Jehová de Is.34:8 y en Lc.21:22 él lo remarca nuevamente al referirse sobre la destrucción de Jerusalén que tuvo lugar en el año 70 d/C, y se cumplió lo que él mismo dijera en Lc.21:32 “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”, y note que él está hablando de su venida y de nuestro encuentro con él en las nubes, pero lo enfoca en el marco de la destrucción de Jerusalén. Yo sé que es difícil de aceptar esta teoría, pero ¿por qué nos ha sido tan fácil aceptar las fantasías del dispensacionalismo? Eso de que después de la segunda venida de Cristo el diablo será atado por mil años y que Cristo en ese periodo reinará sobre la tierra desde Palestina, y que los judío volverán a las practicas del viejo pacto, ya abolidas, y que al final de este periodo de mil años Satanás volverá a ser liberado y saldrá a engañar a las naciones. ¿No le parece que aquí se necesita más fe para creer sobre algo que no está en la Biblia? Lo que yo creo ahora, es que Cristo no vendrá, porque ya vino. Los cielos y tierra nueva de Is. 65:17; 2P.3:13; Ap.21:1,  es la Iglesia, el nuevo pacto. La iglesia es la ciudad de oro de Apocalipsis, es la nueva Jerusalén, la celestial, la ciudad de Dios (Heb.12:22). Yo no espero morirme para caminar por las calles de oro del cielo. Yo soy parte de esa ciudad. La ciudad de oro es la Iglesia. Apocalipsis es un libro lleno de simbología, y debe interpretarse cuidadosamente. Casi todo lo que está en Apocalipsis, fue escrito antes por los profetas del Antiguo Pacto. Apocalipsis termina diciendo que él viene pronto, y la palabra pronto no significa un tiempo de dos mil o tres mil años más. Decía pronto, porque esa carta fue escrita poco antes de la destrucción de Jerusalén.

Por esto y muchas otras cosas más, creo firmemente que esta es la interpretación correcta  de las palabras mencionadas en la Biblia con respecto a la venida de Cristo. Quiero pedirles con mucho respeto a cada uno de ustedes, que revisen cuidadosamente los estudios que he escrito en mi página, y compruébenlo con sus Biblias. No quiero decir que tengo la verdad absoluta, ya que creo que la verdad absoluta la tiene Dios. Nosotros solo tratamos de interpretar su Palabra y hemos cometido muchos errores intentándolo. Por favor no hagan como es tan común entre nosotros  “los cristianos”. No me marginen, ni me condenen por no pensar como ustedes. Tampoco quiero que lo hagan con nadie que no esté de acuerdo con ustedes en la forma de entender o interpretar La Escritura. Algún día esta Palabra se revelará a la Iglesia que ha vivido por siglos mirando hacia el cielo para ver volver a Su Señor. Algún día entenderán que el suceso más grande e importante de la historia, no está en el futuro, sino está en el pasado. Cristo está hoy con su Iglesia, y esta es la vida eterna, y cuando muramos simplemente será para continuar con el Señor por la eternidad. Disfruta la vida con Cristo ahora. El sabio Salomón dijo estas palabras:

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Ec.9:10)

Bendecidos por siempre

 

Tu hermano y amigo

 

Eduardo Mondaca

 

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