CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA

Eduardo Mondaca


Is. 65:17-18
Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.


¿Qué quiere decir Dios a través del profeta Isaías en este pasaje?
¿Quiere decir que va destruir los actuales cielos y la actual tierra en que vivimos?
¿Se refiere este pasaje al fin del mundo?

Todas estas preguntas, y muchas otras quiero responder en mi estudio titulado: “Cielos Nuevos y Tierra Nueva”.
Quiero decir primeramente que mi intención no es dañar la reputación de nadie, ni criticar a personas en particular, sino mas bien deseo expresar lo que Dios a puesto en mi corazón (mente) para compartir con Su Iglesia. Es muy importante que esté con una Biblia al lado, y que ore al Señor pidiéndole entendimiento y sabiduría para la comprensión de este estudio.

Estos versículos leídos en La Nueva Versión Internacional (NVI) nos ayudarán a comprender mejor el sentido de esta profecía. Veamos:

Presten atención, que estoy por crear
un cielo nuevo y una tierra nueva.
No volverán a mencionarse las cosas pasadas,
ni se traerán a la memoria.

Alégrense más bien, y regocíjense por siempre,
por lo que estoy a punto de crear:
Estoy por crear una Jerusalén feliz,
un pueblo lleno de alegría.

Lo que leemos en Isaías 65:17,18, es un ejemplo más de la poética forma literaria de la lengua hebrea. Este pasaje, como muchos otros, no se puede interpretar literalmente. La frase: “cielos y tierra” es un hebreísmo muy usado en  el  Antiguo Testamento para representar o identificar a un pueblo, en este caso, al  judío.

En Dt.32:1 leemos lo que es conocido como “el canto de Moisés” o también su penúltimo discurso a Israel antes de morir.

Escuchad, cielos, y hablaré;
Y oiga la tierra los dichos de mi boca.

El emplea la misma forma literaria tan típica de los hebreos para llamar la atención del pueblo: “Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca”. Lo qué Moisés desea es que Israel lo escuche, no está pensando en los planetas o las estrellas, ni tampoco en toda la tierra, él simplemente quiere llamar la atención de su pueblo, y usa estas expresiones muy conocidas para ellos. El pueblo sabe que cuando Moisés dice: Escuchad cielos y tierra, se está refiriendo a ellos. Es lo mismo que decimos nosotros cuando queremos que la gente nos ponga atención, golpeamos una mesa, levantamos la voz y decimos: ¡Atención todo el mundo, escúchenme todos!, lo que queremos simplemente es que las personas que están delante de nosotros nos atiendan, nada más que eso, y lo entendemos de lo más natural.

Lo que Isaías quiere decir en los versículos 17 y 18 es que Dios va a quitar de la faz de la tierra a Israel, o mejor dicho: terminará su pacto con este pueblo y pondrá o creará en su lugar a una nueva nación o un nuevo pueblo, y en este caso se refiere al Reino de Dios, La Iglesia.

Algo muy similar aparece en Isaías 13, en donde se profetisa el juicio de Dios sobre Babilonia, la gran ciudad de Nabucodonosor. El verso 13 dice:

Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.

Creo que usted sabe muy bien lo que pasaría si la tierra se saliera tan solo unos centímetros de su eje. Por supuesto que sí. Si esta profecía se hubiera cumplido literalmente, nosotros no estaríamos aquí, es decir nadie estaría aquí, porque no habría tierra, no habría nada, pero como esta profecía fue dada en un lenguaje poético, lleno de figuras y símbolos, solo se estaba profetizando la caída de un pueblo, una ciudad. Babilonia ya no existe, pero si sigue existiendo la tierra y los cielos. Del mismo modo debe interpretarse lo que Isaías dice en el capítulo 65. La gran mayoría de los cristianos, cree que Dios aun mantiene un pacto con Israel, y es comprensible, teniendo en cuenta de que en la Biblia se menciona en reiteradas ocasiones el término “Pacto eterno” en relación con Israel (Is.55:3; Jer.32:40) pero tal vez el pasaje más considerable sobre el pacto eterno se encuentra en Gn.17, y específicamente el versículo 10 en donde Dios hace un pacto con Abraham que debería durar ´perpetuamente. Sin embargo se pasa por alto las no pocas referencias que el antiguo testamento hace al juicio de Dios sobre Israel, aunque lo que se menciona en realidad es juicio sobre Jerusalén o Judá, ya que, después de la división del reino en 922 a/C, solo Judá y Benjamín es considerado como el pueblo judío. En los tiempos de Jesús solo quedaba Judá como único indicio del pueblo hebreo. Samaria que en años pasados había sido la capital del reino del norte conformada por 10 tribus y bajo el nombre de Israel, era considerado como un pueblo inmundo o pagano. De que Judá permanecieses hasta los días de Jesús tiene su respaldo bíblico en Gn.49 cuando el patriarca Jacob da su bendición final a sus hijos y profetiza sobre el futuro de cada uno de ellos. Cuando llega a Judá le dice lo siguiente:  Gn 49:10 (DHH) “Nadie le quitará el poder a Judá ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro, a quien los pueblos obedecerán” Aquí entiendo claramente que Judá debería permanecer en pie, con cetro de autoridad sobre los pueblos de la tierra, y  como el último bastión de lo que fuera el viejo pacto. El era cachorro de león, pero algún día en el futuro nacería de entre su pueblo el gran león de Judá. Cuando él viniere, el cetro de Judá pasaría al verdadero Rey, Jesucristo, y a él se congregarían los pueblos.

Los profetas anunciaron el día de venganza de Jehová  sobre Jerusalén.

Is.3:1-26   Juicio de Jehová contra Judá y Jerusalé

Is.24:1-23   El juicio de Jehová sobre la tierra (aquí se refiere
específicamente a IsraeI

Is.34:1-17 La ira de Jehová contra las naciones (Esta es otra alusión al juicio sobre Israel)

Jer.6:1-30  El juicio contra Jerusalén y Judá

Jer.16:1-21 Juicio de Jehová contra Judá

Os.5:1-14  Castigo de la apostasía de Israel

Os.9:7   Días de retribución o de castigo sobre Israel

Jl.3:1-21   Juicio de Jehová sobre las naciones (este es un pasaje que hay que leer con mucho cuidado, porque pareciera que Israel no fuera la enjuiciada, pero este es el gran momento del triunfo de Cristo en la cruz del Calvario sobre todos los poderes del infierno, representado por la apóstata Jerusalén. Este capítulo hay que leerlo en contexto con el anterior en donde se menciona la venida del Espíritu Santo y una serie de manifestaciones de fenómenos físicos antes del “día grande y espantoso de Jehová” (Jl.2:31) que sería obviamente la destrucción de Jerusalén en el año 70 d/C.

Am.2:5-16 Juicio contra Israel

Am.8:1-14 El juicio sobre Israel se acerca

Mi.3:8-12    Juicio sobre los lideres de Israel y sobre Jerusalén

Mal.2:16-17 El día del juicio se acerca

Jesús dijo cuando hablaba sobre la destrucción de Jerusalén: Lc. 21:22  “Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas” Para los que no saben: Retribución significa: Juicio, venganza
Hay muchas otras citas que podría dar para confirmar que Dios hoy no tiene nada que hacer con Israel como pueblo exclusivo suyo o como lo fue en el viejo pacto. La única relación que Dios tiene con los judíos, es con los que son parte de Su Iglesia, y esa relación no es más especial que la que tiene con cualquiera de nosotros que somos parte del mismo cuerpo. En Hebreos capitulo 10 el escritor nos recuerda que la ley solo fue una “sombra” de los “bienes venideros”. La ley era todo el sistema de administración (economía) que tuvo Israel en el pasado antes de Cristo. Esto es llamado “Viejo Pacto”. He puesto la palabra economía entre paréntesis a continuación de administración, porque precisamente la palabra economía significa “administrar bienes”. Hebreos 10:1 dice que la economía pasada (viejo pacto, ley), fue sombra de la economía que estaba por venir (nuevo pacto, Cristo y su Iglesia). Como era sombra no tuvo el poder para producir cambios. Cuando Cristo entra en el mundo, la sombra, es decir la ley y el viejo pacto debía desaparecer, sin embargo no desapareció inmediatamente con la aparición de Cristo y posteriormente su muerte en la cruz. Dios tenía un día especial en donde erradicaría completamente esta sombra, el viejo pacto. Hebreos 10:9 dice así: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último” ¿Qué era “esto último? Bueno, la respuesta está entendiendo en primer lugar a que se refiere por “lo primero”, y tomando el contexto del pasaje, lo primero se está refiriendo a la ley, la sombra, el viejo pacto, la vieja economía de Dios para Israel, entonces “esto último” es sin lugar a ninguna duda el Nuevo Pacto, el Reino de Dios sobre la tierra que es Cristo y Su Iglesia. Entonces volviendo al principio de este estudio, y retomando Is.65:17 y 18 debemos entender que Dios estaba diciendo que dentro de poco él crearía cielos nuevos y tierra nueva, o sea crearía una nueva Jerusalén, un pueblo lleno de alegría. El nuevo testamento hace muchas alusiones a este violento cambio que Dios haría con su pueblo, y aquí es donde radica la confusión y el problema. Como en la Biblia se sigue mencionando a Israel y a Jerusalén como pueblo de Dios, la gente cree que se está refiriendo al pueblo natural, cuando en realidad Dios está hablando de su nuevo pueblo, su nuevo Israel, su nueva Jerusalén, su nueva ciudad. Está hablando de Su Iglesia. Veamos algunos ejemplos: Mt. 21:43  (Jesús dice a los judíos): Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Gal. 6:16 (Pablo llama a la Iglesia de Galacia, el Israel de Dios) Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. Gal. 4:26  (Pablo hace separación entre la Jerusalén natural y la Espiritual que es la Iglesia sentada en los lugares celestiales con Cristo) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Heb. 12:22 (El escritor dice que hoy pertenecemos al monte de Sión, a la ciudad de Dios, a Jerusalén celestial) sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, Ap. 21:2 (La Iglesia es vista como la esposa de Cristo en el Nuevo Testamento) Y yo Juan vi la santa ciudad la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Para ir terminando quiero responder a una pregunta que usted se está haciendo desde hace un buen rato. ¿A qué se refiere el apóstol Pedro en su segunda carta capitulo tres cuando dice que el Señor destruirá los cielos que existen ahora? Veamos los versículos que hablan sobre esto: 2Pe. 3:7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 2Pe. 3:10  Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. En primer lugar debo decirle que, Pedro está haciendo referencia a Isaías 65:17. No hay otro lugar en la Biblia en donde aparezca que Dios crearía nuevos cielos y nueva tierra, y que destruiría a los actuales. Si está de acuerdo conmigo en esto, no tendría necesidad de continuar explicando, pero como sé que la corriente futurista ha sido tan fuerte en nuestro medio, y que de seguro usted cree que llegará el día en Dios destruya por medio de una explosión nuclear todo el sistema de cosas que existe, quiero darme el trabajo de explicarle este pasaje. El verso 10 habla de que “los elementos” ardiendo serán desechos. La palabra “elementos” en griego es stoijeíon y es la misma palabra que Pablo usa para referirse a “rudimentos” en Gálatas 4:3,9,10. Si tiene acceso al diccionario de Strong, puede hacer la comparación, es sorprendente. En Col.2:8, 20 y 21  otra vez  el apóstol emplea la misma palabra griega para elemento stoijeíon pero para referirse nuevamente a rudimentos. Y por última vez utiliza la palabra stoijeíon en Heb.5:12. Es interesante notar que cada vez que Pablo usó la palabra griega para elementos stoijeíon, se refirió a la ley, “los viejos rudimentos”. Qué quiero decir con esto entonces, que lo que Pedro está profetizando no es más ni menos que el tan anunciado “Día de juicio sobre Jerusalén” (2Pe.3:7), el día de venganza de Jehová sobre los injustos, pero día de galardón para los justos. Ese día se cumplió Mt.24:29 y 30 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Amén

Un comentario sobre “CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA

  1. Hermano Eduardo:
    Que gusto me da que haya abierto este blog, va a ser de tremenda bendición y dice usted bién despues de leer sus estudios, jamás vuelve uno a ser el mismo, primero viene un shock porque todo lo que creiamos se derrumba, pero después viene la revelación de la palabra y se hace carne, se hace rhema y ya nada vuelve a ser igual.
    Felicitaciones y bendiciones y como usted dice “echele pa lante”

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