¿APÓSTOLES DE CRISTO O MERCADERES DE LA FE?  

Por Eduardo Mondaca

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     Según el diccionario de la Real Academia Española, fe es la primera de las tres virtudes teologales en la religión católica junto con esperanza y caridad. Es el asentimiento de la revelación de Dios, propuesta por ella misma. Aunque el término tiene muchas otras definiciones, incluyendo el que la misma Biblia entrega en Hebreos 11:1, sin embargo, ha sido, indudablemente, con la primera definición que la religión ha sabido sacar mejor partido de sus feligreses. Me refiero a que ha habido un aprovechamiento desmesurado con respecto a la fe y entrega de las personas a su iglesia.

     El cristianismo emergió prácticamente de la nada. En medio de una sociedad hostil y segregacionista en la Palestina del primer siglo, germinó una diminuta semilla que más tarde se convertiría en un gigantesco árbol que cubriría la tierra entera. La base de esta pequeña y marginal comunidad estaba conformada principalmente por unos humildes pes-cadores galileos. No existe, históricamente, mayores detalles de cómo vivían en realidad estos primeros seguidores de Cristo, aunque el testimonio bíblico presenta a una comunidad muy pobre y necesitada. Es lógico, por lo demás, aceptar que una secta incipiente y la que no contaba para nada con el favor del régimen local, pudiese vivir en condiciones más aceptables. Por otro lado, según un estudio serio al discurso de Jesús, los bienes eran innecesarios en el reino que él promovía. Habló de dejarlo todo por él, de no pensar en lo que se iba a comer o vestir al día siguiente. Enfatizó más en el servicio que en el disfrute. Su ministerio lo enfocó hacia los pobres y su estilo de vida, aunque muy poco conocido, parece haber estado exento de ostentación y comodidades.

     Sin embargo, los promotores de la hoy tan aceptada “teología de la prosperidad”, quieren convencernos de que Jesús fue una persona con muchos recursos. Que dentro de su muy selecto circulo de seguidores se movían grandes cantidades de dinero, por lo que fue necesario elegir a un tesorero para administrar las finanzas. Estos falsos ministros de la Palabra, por el único propósito que los mueve —su bienestar, han torcido algunas Escrituras acomodándolas a sus propios intereses, para darle al ministerio terrenal de Cristo un carácter que nunca tuvo en realidad, la ostentación.

En Mateo 8:19 y 20, leemos que un escriba quiso seguir a Jesús, sin embargo, Jesús le respondió con estas sencillas palabras:

“Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”.

     Asistí hace algunos años, cuando aún era pastor de iglesia, a un seminario en donde un destacado maestro de la Palabra (argentino), defensor de la teología de la prosperidad, explicó el sentido de las palabras de Jesús en este pasaje. Él decía, muy convincentemente, que los cristianos    habían  malinterpretado la expresión de Jesús en este versículo. “No tener dónde recostar la cabeza” —señalaba, no significaba que Jesús no tuviese dónde dormir literalmente, pues de hecho sí  tenía y se encontraba en Capernaum, sino que más bien hacía referencia, metafóricamente, a la iglesia aun ausente; aquella que mientras él no fuera a la cruz no podía establecerse. Era en ese sentido —afirmaba, que Jesús se sentía como una cabeza sin un cuerpo en donde recostarse. La explicación que este maestro bíblico daba a este pasaje, y que hoy encuentro tan absurda y ridícula, era justamente para sacar a la audiencia de esa idea preconcebida, según él, de que Jesús era poco menos un muerto de hambre, cuando en verdad no lo era.

     Si bien Hechos de los Apóstoles nos habla de una comunidad casi exenta de necesidades en los primeros años desde su fundación, no obstante, esta realidad era posible, principalmente en Jerusalén, gracias a la generosidad de algunos de sus integrantes más acomodados, los cuales vendían sus propiedades y luego traían las ganancias a los apóstoles para que ellos distribuyeran entre sus hermanos más pobres, a fin de que nadie sufriera necesidad alguna. Sin embargo, no fue así siempre, ni tampoco fue el modelo a seguir en otras comunidades. La emergente secta de los del camino, como eran llamados los seguidores de Cristo al principio, fue una comunidad mayoritariamente sufrida y perseguida, probablemente más que cualquier otra de su época. Por esta misma razón, debo decir, no hay ninguna base bíblica para afirmar que los cristianos deben vivir hoy más confortablemente que aquellos que no lo son, no existe absolutamente ninguna. Ahora bien, esto no quiere decir que los creyentes deban vivir miserablemente, ¡por supuesto que no! Lo que quiero decir es que no se deje engañar por estos embaucadores disfrazados de piedad, que con su labia lisonjera  pervierten la pureza del evangelio original. El bienestar de un hijo de Dios no depende de cuánta ofrenda o diezmo de a su iglesia y/o a su pastor. En otras palabras: La bendición de Dios para usted y los suyos no está condicionada a su “siembra”, como quieren hacerle creer estos falsos maestros. Aunque el texto que le citan está tomado de la Biblia  y tiene que ver precisamente con dar, sin embargo, se abusa excesivamente de un solo versículo para embozar un artificioso plan. Es muy posible, y así quisiera creer, que la mayoría de estos “famosos” predicadores de la prosperidad no lo hagan con mala intención, en el sentido de querer aprovecharse de gente inocente, pero es la forma en cómo se ve desde afuera lo que enloda cualquier buena intención que puedan tener con esta original manera de traer bendición al pueblo.

     En mis años de pastor, asistí a muchos congresos en diferentes lugares, incluso algunos fuera de mi país. En cada uno de ellos encontré casi siempre un denominador común en cada sermón: dar para recibir. No niego el efecto de este valioso principio denominado siembra y cosecha, pues puedo apreciar su extraordinario resultado en la naturaleza misma, sin embargo, discrepo con la manera en que se mal utiliza. Aunque no se puede culpar únicamente a estos charlatanes como los únicos responsables de este abuso, sino, creo también, gran parte de esta problemática es responsabilidad de los mismos creyentes, quienes en su piadosa y sincera devoción (que no está exenta de ignorancia) otorgan absoluta anuencia a estos seudos profetas de la prosperidad, para que les hablen los que ellos quieran en nombre, supuestamente, del Señor.

     Tengo la absoluta certeza que si estos famosos apóstoles y profetas modernos debieran ceñirse estrictamente al mensaje original proclamado por Jesús y sus apóstoles, según el testimonio del Nuevo Testamento, y tener que vivir de acuerdo a esa norma, no quedarían muchos de ellos en los pulpitos.

     Aunque debo reconocer que yo tampoco estaría de acuerdo en vivir con esa norma de vida, lo que quiero decir es que no tolero ni soporto que hayan quienes vivan tan espléndidamente a costa de la ignorancia de tanta gente y a quienes manipulan a su antojo. Si alguien desea vivir como rey ningún problema, pero trabaje o produzca algo haciendo uso de sus habilidades y gánese correcta y dignamente ese privilegio. Creo que entre más insistamos con este tipo de artículos, que aunque parecen provocar disensiones entre los creyentes, produciremos un despertar en la gente con respecto a estos tan mal llamados “siervos de Dios”. Solo hay un nombre que los define correctamente y este es: mercaderes de la fe.

     Utilicemos nuestros recursos para ayudar a los más pobres y no enriquezcamos a personas que no le trabajan un día a nadie. Ellos dicen ser “ministros de Dios”, pues bien, que le reclamen a su jefe entonces.

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2 comentarios sobre “¿APÓSTOLES DE CRISTO O MERCADERES DE LA FE?  

  1. Estoy totalmente de acuerdo, es una pena que engañen a las personas, con dicha teología de prosperidad y les hacen creer tal mentira; especialmente ese ministerio de Costa Rica llamado ENLACE, que han puesto su ley de que si les das una ofrenda durante tres meses, Dios te va a hacer el milagro que necesitas, es un virus que ha contaminado a los siervos de Dios, y también he visto en iglesias pequeñas sencillas, ese tipo de mensajes, si das dinero Dios te da un milagro. Se han convertido en mercenarios del evangelio.
    Es una vergüenza también que se autonombren Apóstoles, Profetas, etc. (de parte de quien) ¿Por qué? ¿Para que? acaso se sienten mas importantes, ya no les basta ser solamente un siervo de Dios?

  2. Totslmente de scuerdo, yo soy Catolico mi esposa Pentecostal(asi se hacen llamar) en varias ocasiones eh ido a dejarla a su igledia y me quedo alli, pero precisamente tidas las veces que he llegado el pastor les da una mega terapia del diezmo que si no lo dan esa semana no rebiran bendiciones porque hay un versículo del cual se aprovechan

    Malaquías 3:8-11
    [8]¿Puede un hombre defraudar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me defraudan a mí! Ustedes dicen: “¿En qué te hemos defraudado?”. En el diezmo y en los tributos.
    [9]Sobre ustedes pesa una maldición, porque ustedes, la nación entera, me defraudan.
    [10]Lleven el diezmo íntegro a la casa del Tesoro, para que haya alimento en mi Casa. Sométanme a esta prueba, dice el Señor de los ejércitos, y verán si no les abro las compuertas del cielo y derramo para ustedes la bendición en abundancia.
    [11]Yo les espantaré la langosta, para que no destruya los frutos de la tierra y la viña no les quede estéril en el campo, dice el Señor de los ejércitos.

    Y le hago la observacion a mi esposa que el pastor esta diciendo que se debe dar el diezmo para recibir las bendiciones en mi opinion quiere decir que debemos comprarlas a lo que ella me responde que no escucho decir eso al pastor y que tampoco escucho que si no se da el diezmo en una semana hadta volver a la iglesia les ira mal y no habra bendiciones, y realmente me molesta ver el tamaño enorme de la venda.

    Gracias por su aporte, estoy de acuerdo con todo lo que dice.

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